STATEMENT ON THE MASS SHOOTING AT INLAND REGIONAL CENTER IN SAN BERNARDINO

By Archbishop Gomez
December 03, 2015

It is hard to understand this kind of violence and the hatred that motivates it. We ask how people can do such things, what is in their hearts? In these times, we need to trust in the providence of God and rely on his mercy.

Our Christian faith tells us that we must overcome evil with good and respond to hatred with love. So this is our challenge in the days ahead.

The family of God here in the Archdiocese of Los Angeles mourns with the families and loved ones of those who were killed yesterday in San Bernardino. We pray for healing for the wounded. We ask that God give his wisdom and prudence to the public authorities and law enforcement officials who are seeking to make sense of this horrible crime. And we pray for the conversion of hearts that are hardened by hatred.

May the Blessed Virgin Mary, who is our mother and the mother of mercy, console those who are suffering and watch over all of us. And may God grant us peace.

Declaración sobre la tragedia en el Inland Regional Center de San Bernardino

Monseñor José H. Gomez

Arzobispo de Los Ángeles

Es muy difícil entender este tipo de violencia y el odio que lo motiva. Nos preguntamos, “¿cómo pueden algunas personas hacer algo así? ¿qué tienen en su corazón?” En momentos como este, tenemos que confiar en la providencia de Dios y apoyarnos en su misericordia.

Nuestra fe cristiana nos dice que debemos vencer al mal con el bien y responder al odio con amor. Éste es el desafío que tenemos ante nosotros.

Los miembros de la familia de Dios en la Arquidiócesis de Los Ángeles nos unimos al duelo de los familiares y seres queridos de aquellos que murieron ayer en San Bernardino, y rezamos para que los heridos sean curados. También pedimos a Dios que conceda sabiduría y prudencia a las autoridades públicas y a los oficiales de la justicia que tratan de encontrar las razones de este terrible crimen. Y rogamos por la conversión de aquellos corazones endurecidos por el odio.

Que la Santísima Virgen María, madre nuestra y madre de misericordia, consuele a todos los que están sufriendo y vele por cada uno de nosotros. Y que Dios nos conceda la paz.

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