ONELIFE L.A. — UNA VISIóN PARA LOS ÁNGELES Y MáS ALLá

By Archbishop Gomez
January 20, 2017
Source: Vida Nueva
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Mientras escribo, nos estamos preparando para nuestro tercer festival anual de la familia OneLife L.A. 2017 (UnaVida L.A. 2017), una celebración para elevar una alabanza por la vida y la dignidad humanas.

Este año tendremos nuestro evento el día 21 de enero, en el Parque de Exposiciones de la Universidad del Sur de California.

Estoy emocionado porque va a ser un gran día, un día “católico” en el verdadero sentido de la palabra, que significa universal e internacional. Nuestra principal presentadora este año es Immaculée Illibagiza, quien nos trae sus historias de reconciliación y justicia desde África. Y este año nuevamente, me acompañará mi buen amigo el obispo Charles E. Blake, quien preside la Iglesia de Dios en Cristo, una de las iglesias negras más grandes de la nación. Este año, estoy agradecido porque el obispo Blake traerá también consigo a su coro de Misa integrado por 100 miembros del Oeste de Los Ángeles, que cantarán para nosotros.

Este año, UnaVida L.A. presentará una vez más música en vivo, presentaciones inspiradoras, camiones de comida, proyectos de servicio y la participación de los trabajadores más innovadores de nuestra comunidad en el campo de la justicia y del desarrollo humano. Así que, ¡unánse a nosotros! Encontrarán más información al respecto en OneLifeLA.org.

Desde el principio, queríamos que UnaVida LA fuera algo más que un evento de un día, que sólo sucede una vez al año. “UnaVida” tiene como objetivo el ser un movimiento. Es mi sueño para Los Ángeles y, de hecho, realmente, para todo nuestro país y para todo nuestro continente.

UnaVida es una visión de una sociedad de solidaridad, de amor y de servicio. Es una visión de una sociedad en la que no vemos a “otros”, sino que sólo vemos a hermanos y hermanas, a hijos de Dios que comparten con nosotros nuestra común naturaleza humana y que merecen el amor, el cuidado y todo lo que podamos hacer para promover su libertad y su dignidad.

Esa es nuestra imagen de la “comunidad amada” de la que el Rev. Martin Luther King Jr. habló y por la cual entregó su vida. Y encuentro conveniente el hecho de que cada año nuestra celebración caiga en la misma semana que el día nacional en el que recordamos al Reverendo King.

Este año, UnaVida L.A. 2017 también cae un día después de la inauguración de nuestro nuevo presidente, en Washington, D.C.

Es un tiempo de transición e incertidumbre en nuestro país. Pero, dentro de mí, espero que también sea un tiempo para que empecemos a pensar de una manera nueva y seria acerca del tipo de personas que deseamos ser, del tipo de sociedad en la que queremos vivir; acerca de la renovación del alma de nuestro país.

Necesitamos reparar los elementos básicos de nuestra vida cívica común, empezando por el sentido de Dios, por el sentido de que estamos vivos en su presencia, de que él es nuestro creador.

Es hora de empezar de nuevo a partir de las verdades básicas. Todos somos hermanos y hermanas. Esto no es sólo “charla amena”. Es la verdad. San Pablo dijo que todos somos miembros unos de otros. Y al decirlo, estaba describiendo la realidad, no sólo un ideal moral.

Tenemos que empezar a ver a los demás como Dios los ve. Necesitamos volver al entendimiento de que todos aquellos con los que nos encontramos están hechos a imagen y semejanza de Dios, de que cada persona que encontramos es amada por Dios y digna del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

O Dios es Padre de todos nosotros, o no lo es de ninguno. Y si él no es nuestro Padre, entonces nos encontramos abandonados a nosotros mismos, solos para defendernos por nuestros propios medios. Si Dios no es nuestro Padre, entonces la sociedad humana volverá, en la práctica, a la ley de la selva, en base a la cual los vulnerables y los débiles están a merced de los fuertes.

Tenemos también que volver al espíritu y a la práctica de la Regla de Oro; a hacer como Jesús dijo: “Traten a los demás como quisieran que los trataran a ustedes”.

La Regla de Oro lleva a la empatía radical y a la solidaridad radical.

La empatía nos recuerda de nuevo a nuestra humanidad común. Y cuando realmente creemos que la otra persona es un hermano o una hermana, entonces estamos listos para caminar en sus zapatos, para participar de su sufrimiento y de su dolor. Estamos dispuestos a comprometernos a defender su dignidad y a ayudarlos a vivir como Dios quiere que vivan.

Cuando verdaderamente amamos a los demás como nosotros queremos ser amados, entonces entendemos que estamos todos juntos en esto, que ninguno de nosotros puede ir solo. Veremos que nuestras vidas en común son una verdadera vida común. Esta es la base para la paz y la justicia sociales.

Y esta es nuestra visión para UnaVida L.A. 2017. Le pido a Dios que algún día sea el proyecto y la realidad de nuestro país.

Así que oren por mí esta semana, y yo oraré por ustedes. Y oremos también por nuestro nuevo presidente, y por nuestro país.

Que nuestra Santísima Madre María interceda por nosotros, para que podamos tener el valor de amar y así, juntos, renovaremos el alma de la nación.

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