NO IMPORTA QUIéN SEA EL PRESIDENTE, JESUCRISTO SIGUE SIENDO EL REY

By Archbishop Gomez
November 04, 2016
Source: Vida Nueva
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Durante aproximadamente una semana —ésta última—, he tenido la bendición de poder pasar algo de tiempo con miles de jóvenes católicos.

Estuve en Seattle para una inspiradora reunión de La RED, que es una organización de coalición que reúne a todos aquellos que en la Iglesia están trabajando con adultos jóvenes católicos latinos.

Y ya de vuelta a casa, en Los Ángeles, celebré la Misa anual de la Asociación de la Infancia Misionera en nuestra Catedral. Tuvimos con nosotros a más de 2,800 estudiantes de escuelas católicas, procedentes de 55 de nuestras escuelas, y celebramos ahí su hermoso trabajo de ayuda a los niños desfavorecidos de Ecuador.

Además, esta última semana me uní a cerca de 8,000 de nuestros estudiantes, procedentes de escuelas católicas para el evento anual de Christian Service 4 Life (Servicio Cristiano a favor de la Vida) en la Universidad del Sur de California. Es algo asombroso el impartir la bendición eucarística en una arena llena de jóvenes reverentes y fieles.

Por último, recientemente tuve el privilegio de darle una bienvenida formal a los jóvenes de los ministerios NET de Los Ángeles.

Las siglas NET se refieren a “Equipo Nacional de Evangelización” (en inglés) y estos adultos jóvenes dan retiros para jóvenes en parroquias y escuelas. La organización es internacional y lleva alrededor de 30 años de existencia.

Ya contamos con un buen programa de pastoral juvenil aquí en la arquidiócesis, y ahora tenemos la bendición de tener los ministerios NET para complementar y mejorar la formación espiritual y la orientación que podemos proporcionar a nuestros jóvenes.

Les estoy compartiendo esto porque estos encuentros me llenan de esperanza y de alegría. En los rostros de estos jóvenes veo el futuro de la Iglesia y el futuro del país. Veo a hombres y mujeres jóvenes que disfrutan el ser católicos y que están dispuestos a hacer su propia y única contribución para la renovación moral y espiritual de nuestra sociedad.

Y he estado reflexionando sobre eso ahora que estamos a punto de tener elecciones el próximo martes.

Lo triste es que hay mucha gente que parece enojada y frustrada y mucha de la gente que conozco parece estar desanimada debido a la dirección hacia la cual parece ir nuestro país. No saben qué pensar, y parecen, en cierta manera, deprimidos por el hecho de tener tan solo a estos dos candidatos para hacer su elección.

Como ciudadano y como votante, estoy de acuerdo en que éste es un año frustrante. Hay tantas cuestiones importantes que parece que estamos evitando o de las cuales no estamos hablando…

No soy ingenuo con respecto a los graves desafíos que nuestra sociedad y nuestra cultura enfrentan, pero creo que debemos mantener nuestra perspectiva.

Un amigo me habló de un cartel que vio delante de una iglesia protestante, que decía: “No importa quién sea el presidente, Jesucristo sigue siendo el rey”.

Y eso es verdad, ¿no creen? Y mientras reflexionaba sobre esto se me ocurrió que si Jesucristo es verdaderamente el Rey, entonces eso significa dos cosas.

En primer lugar, significa que debemos tener una gran esperanza porque Jesús ya ha ganado la batalla por nosotros y está caminando a nuestro lado. Y si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar en nuestra contra? Con Cristo, todas las cosas son posibles.

Y en segundo lugar, si Jesucristo es verdaderamente rey, significa que ustedes y yo tenemos todavía un trabajo que hacer. Todavía tenemos nuestra identidad y misión como cristianos.

No importa quién gane el próximo martes y no importa quién pierda, nosotros estamos llamados a seguir a Jesucristo y construir el reino de Dios aquí en la tierra. Estamos llamados a ser personas de esperanza y estamos llamados a compartir la esperanza de Cristo con los demás. No importa quién sea el presidente.

Por supuesto, la esperanza cristiana no es sólo una ilusión o algún tipo de “fe ciega” de que las cosas de alguna manera han de mejorar.

Sabemos que la sociedad estadounidense está cambiando, y cambiando rápidamente.

No hace mucho, cuando pronunciábamos palabras como “hombre”, “mujer”, “matrimonio”, “familia”, todos entendíamos su definición. No hace mucho tiempo, nuestras leyes y políticas públicas reflejaban un entendimiento común acerca de lo que significaban estas palabras.

Obviamente, ése ya no es el caso. Ahora la definición de estas palabras es controvertida y discutida. Y hay otros cambios profundos que están teniendo lugar en la vida americana; cambios que están arraigados en la globalización de nuestra economía y en desigualdades e injusticias de nuestra sociedad.

Tenemos que ser realistas y tratar de entender lo que todo esto implica para la misión de la Iglesia, y para nuestras vidas como cristianos.

Pero dentro de todo esto, necesitamos ser personas de esperanza.

La esperanza cristiana es realista y está enraizada en la verdad. No sólo en la verdad acerca de cómo son las cosas en la sociedad, sino también en la verdad acerca de la cruz, en la verdad de que Jesucristo es el rey y de que él todavía está trabajando por hacer de este mundo, su reino.

Oren por mí esta semana y yo oraré por ustedes.

Y pidámosle a nuestra Santísima Madre María que ore por nuestro país y que nos ayude a crecer en la esperanza, para que recordemos que sea quién sea el presidente, Jesucristo sigue siendo el rey de nuestro mundo y de nuestros corazones.

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