LA ALEGRíA DEL EVANGELIO EN ADVIENTO

By Archbishop Gomez
December 06, 2013
Source: Vida Nueva
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Espero que todos hayan tenido un maravilloso Día de Acción de Gracias con sus familias y amistades. Fue una ocasión muy agradable para mí también. ¡Tengo tantas cosas que agradecer de este año que pasó!

Tuve también la bendición de celebrar la conclusión del Año de la Fe con una Misa en nuestra histórica Misión de San Buenaventura.

Por Providencia de Dios, el Año de la Fe terminó en el 300 aniversario del nacimiento del Beato Junípero Serra, el gran apóstol de California y uno de los héroes espirituales de la primera evangelización del Nuevo Mundo.

Como muchos de ustedes saben, hace años tengo una devoción al Beato Junípero. Por eso fue muy conmovedor para mí celebrar la Eucaristía cerca del lugar donde él ofreció la Eucaristía para consagrar San Buenaventura, la última de las nueve misiones que fundó en California.

Este Año de la Fe ha sido un tiempo de gracia para mí y para nuestra Iglesia. Y para marcar el final de este año, el Papa Francisco publicó la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (“La alegría del Evangelio”).

He estado leyendo y rezando sobre las palabras del Santo Padre. Este es un documento realmente notable, una poderosa reflexión acerca de nuestra identidad y misión como cristianos, escrita en un lenguaje profundamente personal.

El Papa presenta un incisivo análisis de los desafíos culturales que enfrenta la Iglesia. Y nos exhorta a superar nuestro egoísmo y codicia y a trabajar por un mundo que sea más justo y compasivo.

También nos ofrece una detallada guía práctica sobre las áreas que él llama “programáticas” para la misión de la Iglesia. Áreas tales como la predicación, la vida parroquial, la educación religiosa, la pastoral juvenil y la proyección social.

Pero Evangelii Gaudium está realmente dirigida a nuestros corazones. El Papa nos está lanzando un desafío, personalmente como católicos, e institucionalmente como Iglesia. ¿Quiénes somos y para qué estamos viviendo? Nuestra fe ¿nos está cambiando y haciéndonos diferentes? ¿O estamos más bien tratando de remodelar y “achicar” el Evangelio para sentirnos así más cómodos con nuestras debilidades? Estas son las preguntas difíciles que el Papa nos está haciendo.

“Todo cristiano tiene el desafío —aquí y ahora— de participar activamente en la evangelización”, escribe el Santo Padre. “De hecho, cualquiera que haya experimentado verdaderamente el amor salvífico de Dios no necesita mucho tiempo ni un largo entrenamiento para salir a proclamar ese amor”.

En otras palabras, el Papa nos está diciendo que no tenemos excusas. Si amamos a Jesús, tenemos que anunciarlo. Incluso si no tenemos una formación especial o si ninguno de nosotros es santo; de todos modos tenemos el deber de anunciar a Cristo.

“Ustedes saben en sus corazones que no es lo mismo vivir sin él”, escribe el Papa. “Lo que ustedes han llegado a comprender, lo que los ha ayudado a vivir y les ha dado esperanza, es lo que también tienen que comunicar a los demás”.

“Nuestra falta de perfección no debe ser ninguna excusa”, añade él. “Por el contrario, la misión es un estímulo constante a no permanecer sumergidos en la mediocridad, sino más bien a seguir creciendo”.

El Papa nos recuerda que escuchar es el primer paso de la evangelización. Escuchar “cuando la otra persona habla y comparte sus alegrías, esperanzas y preocupaciones acerca de sus seres queridos o de tantas otras necesidades que experimenta en lo profundo de su corazón”.

Sólo después de escuchar —y de escuchar siempre de manera “respetuosa y amable”— deberemos hablar de Dios a los demás. Y siempre tendremos que tener en cuenta “el mensaje fundamental” del Evangelio: “el amor personal” de Dios para cada persona y su deseo de salvarnos y de ser nuestro amigo.

Evangelii Gaudium no es sólo un documento “acerca de” la nueva evangelización. Es un hermoso ejemplo de cómo es la nueva evangelización en la práctica.

Entonces, al comenzar este nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento, pidámosle a Dios que abra nuestros corazones para escuchar verdaderamente a qué nos está llamando el Santo Padre. Desechemos el ruido y la palabrería que trata de “embarullar” el mensaje de nuestro nuevo Papa. Tratemos simplemente de escuchar personalmente lo que él nos está diciendo.

“La razón principal para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, la experiencia de la salvación que nos impulsa a amarlo cada vez más. … Si no experimentamos un intenso deseo de compartir este amor, hemos de orar con insistencia para que él toque nuevamente nuestros corazones”.

Y con el Papa Francisco, hagamos esta oración a nuestra Madre Santísima: “Madre del Evangelio viviente, fuente de la felicidad para los más pequeños de Dios, ruega por nosotros”.

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