JUNTOS EN LA MISIóN Y LA CIUDAD DEL AMOR Y LA VERDAD

By Archbishop Gomez
February 15, 2014
Source: Vida Nueva
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¿Qué apariencia tendría el Reino de Dios en la tierra? Para describirlo en pocas palabras, sería una ciudad del amor y la verdad.

Sería un mundo en el que la gente viviera para el amor a Dios y en donde amara a su prójimo como Dios nos ama.

Es hermoso imaginar cómo sería el mundo, aunque sólo fuera por un día. Las personas vivirían para Dios y para amarse unas a otras con paciencia, bondad y perdón, buscando en todo la justicia y la voluntad de Dios.

La ciudad del amor y de la verdad no es un sueño. Para eso nos esforzamos todos los días en nuestros hogares y parroquias y en nuestros diversos ministerios.

Jesús quiere que su Iglesia Católica sea un signo del Reino que él vino a construir en la tierra.

La Iglesia está llamada a ser una comunidad de amor al servicio del amor. Por medio de nuestro trabajo de abrir los corazones de nuestro prójimo y de despertar su conciencia, por medio del ejemplo de nuestro amor por nuestros hermanos en la fe, les mostramos a los demás el camino a la ciudad del amor y la verdad.

Los Hechos de los Apóstoles nos presentan una hermosa imagen de cómo vivieron los primeros seguidores de Jesús: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles… a la fracción del pan y a las oraciones… Todos los creyentes… tenían todo en común y… repartían entre sí sus bienes según la necesidad de cada quien”.

Desde aquellos primeros tiempos, la Iglesia siempre ha sido una familia de Dios, dedicada a proclamar las enseñanzas de Cristo, reunida en torno a la Eucaristía (la “fracción del pan”), compartiendo cada quien lo que tiene con los demás.

Nuestra campaña Unidos en Misión es una hermosa expresión de esta tradición cristiana original del amor y el cuidado mutuo.

Desde 1993, sus generosas contribuciones a Unidos en Misión han aportado más de $300 millones a nuestras parroquias y escuelas más pobres.

No hay otro programa como Unidos en Misión en este país. Somos la única Iglesia local que distribuye todos los fondos de su colecta anual a los hermanos y hermanas más necesitados. Sin nuestra ayuda, las 37 parroquias y 56 escuelas que reciben estos fondos no podrían seguir funcionando.

Este fin de semana, el 15 y 16 febrero, damos inicio a la campaña Unidos en Misión en todas nuestras parroquias. Les pido por favor, que hagan sus donativos con generosidad y amor hacia nuestros hermanos y hermanas más necesitados.

El dinero que ustedes comparten no se da simplemente a “instituciones”, a las parroquias o a las escuelas. Lo que ustedes dan no es para el beneficio particular de estas instituciones. Nuestras instituciones católicas no existen para sí mismas. Las parroquias y escuelas existen para proclamar el Evangelio del amor y para desempeñar el servicio de amor de la Iglesia.

Con el dinero de sus donaciones, estas parroquias y escuelas están prestando sus servicios a las familias más necesitadas de nuestras comunidades. Sus contribuciones a Unidos en Misión van a los niños que no tienen nadie más a quien recurrir.

En un nuevo video que hemos creado y puede ser visto en línea, podemos escuchar historias en donde se cómo Unidos en Misión hace la diferencia. Me impresionó el testimonio de los directores de nuestras escuelas:

“Nuestros niños pasan por vecindarios donde abundan las pandillas, vecindarios en donde se ven agujeros de bala en las casas. Nuestros niños regresan a casa por la noche y puede ser que no tengan qué cenar. Pero nosotros… ofrecemos la seguridad que todo niño merece; proporcionamos las comidas que cada niño merece. Ninguna de nuestras familias puede de manera realista pagar una colegiatura. … Verdaderamente, sin Unidos en Misión no podríamos mantener abiertas nuestras puertas”.

Los exhorto a todos a que vean este nuevo video. Es un excelente testimonio de lo que ustedes están haciendo a través de su generoso apoyo a Unidos en Misión. Está disponible en nuestro nuevo sitio web de Unidos en Misión: www.OurMissionLA.org.

Jesús mismo nos ha dejado en mandamiento de amar a nuestro prójimo. Pero sólo puede pedir que lo hagamos porque Él nos amó primero. Nuestro amor es siempre una respuesta al don del amor de Dios que se nos da en Jesús.

El amor que Jesús exige no es algo abstracto; nos pide exige tomar decisiones prácticas y hacer compromisos concretos.

Sus donaciones a Unidos en Misión pueden ser ese compromiso de responder al amor de Dios en nuestras vidas.

Lo que nosotros damos, es a su vez entregado a los demás. Cada uno de nosotros es parte de una hermosa cadena de amor que empieza con el amor de Dios por nosotros y continúa a través de nuestro amor por los demás. Y juntos vamos construyendo la ciudad del amor y la verdad.

Esta semana, oremos unos por otros y por nuestros hermanos y hermanas más necesitados.

Y pidámosle a Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de esta gran Arquidiócesis, que ore por el éxito de la campaña Unidos en Misión de este año. Que a través de su intercesión, nuestro amor por los demás sea una clara manifestación de nuestro amor a Dios.

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