CRECIENDO EN EL CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO

By Archbishop Gomez
September 20, 2014
Source: Vida Nueva
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Estamos en el tiempo de regreso a la escuela, un importante tiempo del año.

Sé que muchos de ustedes se han estado preparando con sus hijos y nietos para el nuevo año escolar. Todos los programas de preparación para la confirmación y de educación religiosa de la arquidiócesis también están empezando en nuestras parroquias.

En cierta medida, yo también he estado tomando parte en el entusiasmo de ustedes. Como bien saben, la semana pasada empezamos el año de celebración por el 75 aniversario del Seminario de Saint John, y el nuevo año escolar ya ha dado inicio en la Casa Juan Diego.

Recientemente tuve el honor de celebrar el 100º aniversario de dos de nuestras escuelas primarias —Mary Star of the Sea, en San Pedro y Nuestra Señora de Lourdes, en el este de Los Ángeles— y también el 50º aniversario de La Reina High School en Thousand Oaks.

Y el domingo pasado, en la Catedral, tuve la alegría de enviar a los nuevos catequistas para los programas parroquiales de educación religiosa.

De manera que este nuevo año se vislumbra como prometedor en todos los niveles de nuestro sistema de educación católica.

La educación católica es fundamental para la identidad y la misión de la Iglesia local aquí en Los Ángeles. Como ustedes saben, una de las cinco prioridades pastorales de la Arquidiócesis es educar y formar a los católicos para que tengan un conocimiento más profundo y una vivencia de su fe católica más intensa y más cimentada en la oración.

Como muchos de ustedes saben, tenemos cerca de 80,000 niños en nuestras escuelas católicas primarias y secundarias. Eso nos convierte en uno de los sistemas de escuelas —públicas o privadas— más grandes del estado de California.

Operamos estas escuelas como una labor de amor y sacrificio, porque creemos que cada niño merece la oportunidad de crecer de acuerdo al potencial que le dio Dios.

Para nosotros eso significa ofrecer una educación de alta calidad que les proporcione a los niños las habilidades y los conocimientos que necesitan para que tengan una repercusión en nuestras comunidades y en nuestro mundo.

La educación católica significa todo eso, pero también es mucho más. Porque no sólo estamos preparando a los jóvenes para ir a la universidad y para obtener un trabajo. Los estamos preparando para vivir como hijos de Dios y como personas de fe.

Para ello, no es suficiente “ser expertos en la teoría”. Necesitamos la capacidad de Dios, la capacidad de conocer a Dios y el deseo de responder a su llamado en nuestras vidas.

Entonces necesitamos que nuestros jóvenes conozcan a Jesús para que tengan con él una relación creciente durante toda su vida. Una relación que crezca a través de la oración, de la liturgia y de los sacramentos, a través de la lectura de los Evangelios, del conocimiento de la fe católica y del amor por la tradición católica.

Necesitamos que nuestros hombres y mujeres jóvenes crezcan y maduren como personas de virtud y de servicio. Necesitamos que sepan que Dios está presente y cercano a ellos. Necesitamos que nuestros jóvenes se sientan cómodos con Dios, que hablen confiadamente con Él en la oración y que escuchen con gusto lo que Él les está diciendo en su vida cotidiana.

A través de los programas de educación religiosa —tanto en las escuelas como en las parroquias— estamos sentando las bases para esta relación de toda la vida con Cristo.

Estoy muy agradecido por la dedicación de nuestros catequistas, maestros, administradores, benefactores y todos aquellos que hacen posibles estos programas.

Tenemos que recordar que la educación en la fe es una aventura de toda la vida. Empieza cuando somos jóvenes y continúa a lo largo de toda nuestra vida. Nuestra educación religiosa no terminará sino hasta que respiremos nuestro último aliento.

La educación religiosa para adultos significa seguir creciendo y fortaleciendo nuestra relación viva con Jesucristo. Significa hacer de esta relación la roca sólida sobre la cual construyamos nuestras vidas.

Durante las próximas semanas, nuestra Oficina de Educación Religiosa estará patrocinando congresos especiales en cada una de nuestras regiones pastorales, empezando a partir de este sábado, en la Región San Fernando.

Estas son grandes oportunidades para que cada uno de ustedes pueda crecer más profundamente en su conocimiento de la fe por medio de talleres, de la oración y de entablar nuevas amistades. Los animo a que aprovechen estas oportunidades.

Nunca es demasiado tarde para aprender mejor nuestra fe y para involucrarnos en la misión de educación de la Iglesia.

Entonces, sigamos rezando de manera especial unos por otros esta semana. ¡Todos necesitamos oraciones!

Pidamos, de manera especial, por un mayor deseo de conocer nuestra fe y de vivirla. Pidamos que se nos conceda realmente ver la belleza de la creación de Dios y la santidad de toda la vida, y que demos testimonio de esto prestando nuestros servicios a la sociedad y a nuestro prójimo.

Y que nuestra Santísima Madre María nos ayude a seguir creciendo en nuestro conocimiento de la fe y de nuestro amor a Jesucristo.

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