CIUDADANOS FIELES Y LA DEFENSA DE LA CAUSA DE LA VIDA HUMANA

By Archbishop Gomez
November 24, 2015
Source: Vida Nueva
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Esta semana les escribo desde Baltimore, en donde estoy participando en la reunión anual de los obispos católicos de la nación.

Durante la reunión, tuve el privilegio de presentar una exposición como parte de una “consulta canónica”, para considerar el hecho de estudiar la santidad de un sacerdote que prestó sus servicios en la Arquidiócesis de Los Ángeles.

Estoy apoyando los esfuerzos de los Padres Claretianos y de la Asociación para la Beatificación y Canonización del Padre Aloysius Ellacuria.

El Padre Aloysius fue un sacerdote español que prestó sus servicios durante varias décadas en Los Ángeles y ejerció su ministerio a lo largo y ancho de California, así como también en Texas y Arizona. Sus restos yacen en la Misión San Gabriel.

Él tenía fama de santidad y de servir de inspiración a los demás para buscar la santidad en sus vidas. Su ministerio lo ejerció como profesor en varios seminarios claretianos, y era conocido como un confesor y director espiritual sabio y paciente.

Por medio de su guía pastoral, fue fuente de inspiración y atracción para muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Ejerció también el ministerio de atención a los enfermos y a los moribundos, y los acompañó en sus sufrimientos con misericordia y ternura.

De modo que me dio gusto que mis hermanos obispos expresaran su apoyo, haciendo notar que ahora es un momento oportuno para que su causa de canonización progrese.

Durante nuestra reunión, aprobamos también una firme declaración pastoral acerca del flagelo de la pornografía en nuestra sociedad y actualizamos nuestro antiguo documento, “Formación de las conciencias para lograr ciudadanos fieles”.

Este es un documento importante que nos ayuda a entender nuestras responsabilidades y el papel vital que desempeñamos como ciudadanos católicos en la vida política y cultural de nuestra nación.

La democracia estadounidense depende de que las iglesias, las instituciones religiosas y los fieles creyentes se involucren todos en las discusiones y debates que moldean nuestra vida en común.

Para los católicos, nuestro compromiso cívico siempre debe estar arraigado en nuestra fe en Jesús y en los principios morales y las enseñanzas sociales que él le confió a su Iglesia.

La enseñanza social católica es universal, no sectaria; no tiene como fin promover los restringidos intereses de la Iglesia o las “causas” católicas.

La doctrina social de la Iglesia es esencial para la misión que ella tiene de difundir el Evangelio y de construir el Reino de Dios en la tierra, pues refleja y promueve la hermosa visión del amor de Dios para la creación y para todos los pueblos.

Como católicos, estamos trabajando para una sociedad y una cultura en las que cada vida humana es acogida, querida y cuidada, y en donde todas las personas puedan vivir con dignidad y cumplir el propósito para el que Dios las creó.

En los últimos años, las instituciones de la Iglesia han estado experimentando una creciente presión por parte de las agencias gubernamentales y de los líderes culturales, para que abandonen sus creencias religiosas o para que cedan en algunos puntos de ellas.

Al mismo tiempo, los creyentes están enfrentando crecientes críticas e incluso desafíos legales, por sus creencias. En algunos casos, sus empleos y medios de vida se están viendo amenazados, simplemente porque están tratando de permanecer fieles a Dios y de vivir su fe en su vida cotidiana.

Por eso es importante que los católicos se unan a otros creyentes en la defensa del derecho fundamental a la libertad religiosa.

Cuando el Papa Francisco habló en la Casa Blanca durante su reciente peregrinación a Estados Unidos, mencionó el hecho de que la libertad religiosa es “una de las posesiones más preciadas de Estados Unidos”. Y alabó a los obispos de este país por sus esfuerzos por “preservar y defender la libertad ante todo lo que podría amenazarla o adulterarla”.

Por este motivo, los obispos de Estados Unidos están apoyando la Ley de no discriminación por el aborto, que está buscando ser aprobada en el Congreso de Estados Unidos.

Esta legislación defendería a las instituciones católicas y también a otras, de políticas que las forzaran a cubrir abortos dentro de la atención médica que requieren los seguros de atención a la salud.

Pero la cuestión no es el aborto sino más bien la libertad religiosa. Desde la fundación de los Estados Unidos, nuestro gobierno y los tribunales han reconocido siempre la libertad de las instituciones religiosas para organizarse y funcionar de acuerdo a sus creencias.

Necesitamos restaurar este sentido de la primacía de la conciencia y de la libertad religiosa en nuestra sociedad.

Nuestra sociedad necesita la influencia de las creencias religiosas universales, especialmente en las áreas fundamentales relativas a la vida humana.

A eso se debe que mis hermanos obispos de la Conferencia Católica de California apoyen el referendo para revocar la nueva ley de suicidio asistido de California. El referendo está siendo promovido por La tercera edad en contra del suicidio asistido, que es un grupo de ciudadanos independiente. Si obtiene cualificación positiva el referendo sería promovido en la boleta electoral de noviembre de 2016.

Mis hermanos obispos y yo creemos que esta nueva ley, que podría entrar en vigor ya a partir de marzo de 2016, es una amenaza urgente y grave, especialmente para los pobres, los ancianos, los discapacitados y los que dependen de la asistencia pública para su atención médica.

Por eso estamos permitiendo la recolección de firmas en las parroquias de todo el estado, en un intento de causar una diferencia. Se recolectarán firmas aquí en la Arquidiócesis de Los Ángeles este fin de semana, el 21 y 22 de noviembre, el domingo de Cristo Rey. Y agradezco la ayuda de los Caballeros de Colón, que han estado trabajando en estrecha colaboración con nuestra Oficina de Vida, Justicia y Paz. Para obtener más información, por favor consulten nuestra página web: ahardpill.org/resources.

Entonces, oremos unos por otros esta semana, y roguemos por el éxito de nuestros esfuerzos de recolección de firmas de este fin de semana.

Y que nuestra Santísima Madre, la Virgen María, nos ayude a todos a ser ciudadanos fieles y a trabajar por la justicia social y por la dignidad humana en nuestro estado y en nuestro país.

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