ALGUNAS REFLEXIONES PARA EL VERANO

By Archbishop Gomez
June 14, 2014
Source: Vida Nueva
featured image


Voy de camino a Nueva Orleans para la reunión anual de primavera de los Obispos Católicos de los Estados Unidos. Y durante el viaje, me veo orando y reflexionando sobre tantas cosas maravillosas que han estado pasando en la Arquidiócesis en las últimas semanas.

Tenemos la bendición de vivir en la Arquidiócesis más grande del país. Y como todos sabemos, la fe está viva en la “Los Ángeles Católica”, en toda su hermosa diversidad.

Sentí esto de manera muy marcada el domingo pasado, cuando celebramos Pentecostés y el “nacimiento” de la Iglesia católica universal.

Nuestra Catedral se llenó hasta rebosar para la Misa con los movimientos eclesiales de la Arquidiócesis.

Fue una liturgia gloriosa, que puso de manifiesto los ricos “frutos” de aquel primer Pentecostés. Al orar juntos, pudimos comprender lo que Dios quería al enviar su Espíritu hace tanto tiempo.

Él envió su Espíritu para crear a su Iglesia y establecerla como una familia de Dios, para hacer de nosotros hermanos y hermanas, llamados por su Hijo y reunidos por su Espíritu, desde todas las naciones, todos los pueblos y todas las lenguas de la tierra.

Vemos los frutos de la obra del Espíritu todos los días aquí en nuestra Iglesia. El Espíritu está vivo y activo en todas partes: en nuestras parroquias y escuelas, en nuestros ministerios con los pobres y con los que sufren o padecen por algo. Él está actuando en todas esas pequeñas maneras en las que cada uno de nosotros intenta difundir la alegría del amor por Jesús, a los demás.

También estamos viendo cómo el Espíritu de Dios está trabajando por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa y consagrada.

Recientemente, tuve la bendición de ordenar a cuatro nuevos sacerdotes y a 15 nuevos diáconos permanentes para nuestra Arquidiócesis. Esperamos que haya incluso más en los años venideros. Nuestro programa de diaconado está creciendo, así como también el número de estudiantes en el Seminario de St. John.

Estas son señales de la bendición de Dios y de la vitalidad de nuestros hogares y comunidades católicas. Así que espero que se unan a mí para seguir rezando cada día por nuestros sacerdotes y diáconos, por todos los hombres y mujeres religiosos y consagrados, y también por nuestros seminaristas. También debemos pedir todos los días para que muchos más escuchen la voz de Jesús que los llama al sacerdocio y a la vida consagrada.

El año escolar también está por terminar en las próximas semanas, y los programas parroquiales de educación religiosa están concluyendo sus actividades para iniciar el verano.

Recientemente tuve la bendición de celebrar la Misa de clausura del año escolar en “Bishop Alemany High School”.

Estoy rezando por todos los que se gradúan de la preparatoria en la Arquidiócesis y por sus familias. La graduación es el comienzo de la gran aventura de la vida y del servicio en el mundo.

Tengamos presentes a todos los graduados en nuestras oraciones. Pidámosle a Dios que les dé la gracia de buscar siempre la manera de usar sus talentos y educación para el bien de los demás y para la gloria de Dios.

Por último, la temporada de Confirmaciones ya está llegando a su fin para mis hermanos obispos y para mí. Este año, he tenido la bendición de celebrar este Sacramento en parroquias a lo largo de toda la Arquidiócesis y estaré visitando algunas cuantas más en las próximas semanas.

Es una gran alegría para mí poder encontrarme con tantos jóvenes y llevarles el don del Espíritu Santo.

Espero que sigan teniendo a nuestros recién confirmados en sus oraciones.

Le pido a Dios para que ellos sigan creciendo en su amistad con Jesús y en su deseo de compartir su fe y de servir a la Iglesia.

Al empezar estos meses de verano, les pido que por favor oren por mí, así como yo también estaré orando por todos ustedes.

El verano es un tiempo excelente para relajarnos y renovarnos un poco, y para disfrutar de la belleza de la creación de Dios.

Aprovechemos estos momentos de relajación como una oportunidad para pasar más tiempo en oración y reflexión acerca de las cosas de Dios.

Tengamos también presente en nuestras oraciones a nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, y oremos especialmente por sus intenciones. El Papa ha estado hablando mucho sobre la paz en nuestro mundo lleno de conflictos, especialmente en Tierra Santa y en Medio Oriente.

Oremos con él y reflexionemos sobre su oración por la paz: “Dios de Amor, Tú nos creaste y nos llamas a vivir como hermanos y hermanas. Danos todos los días la fuerza para ser instrumentos de paz; permítenos ver a todos los que se cruzan por nuestro camino como nuestro hermano o nuestra hermana”.

Entonces, les deseo a todos un excelente verano, lleno de diversión, de convivencia familiar y de oración. Y los encomiendo a todos ustedes y a sus familias a nuestra Santísima Madre María. Que ella nos ayude siempre a experimentar la alegría de vivir con Jesús.

Back to Top