'QUIERO QUE ME PERTENEZCAS POR COMPLETO'

By Archbishop Gomez
April 20, 2018
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Esta es una hermosa época del año. Es la temporada de las Confirmaciones y tengo la alegría de celebrar este sacramento con jóvenes de las parroquias de toda la arquidiócesis.

En mi programa mensual de televisión y radio, “Diálogo de Fe”, tuve la oportunidad de hablar con tres hermanas religiosas acerca de sus vidas y vocaciones.

Una de ellas, la hermana Micaela Ramírez, de la Sociedad Consagrada al Sagrado Corazón, dijo que cuando creció en Huntington Beach, tenía el plan de ser esposa y madre de una gran familia, de enseñar biología y tal vez de escribir canciones y andar en motocicleta.

Sus padres, dijo, le dieron un hermoso testimonio del Evangelio. En un retiro, comenta, tuvo una profunda experiencia del amor de Dios por ella y escuchó el llamado de Jesús en su corazón, que le decía: “Quiero que me pertenezcas por completo”.

Es un hermoso testimonio, y he estado pensando mucho acerca de cómo nuestras vidas son una respuesta al llamado de Dios.

Esto es cierto para todos; estemos o no conscientes de ello.

Este es uno de los misterios de la creación. Dios quiere que estemos aquí. Nosotros no existiríamos si Dios no nos hubiera llamado a la existencia.

En el principio, Dios llamó a toda la creación al ser: “Que exista…”.

Y Él nos llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre. Las palabras que él pronunció a través del profeta Isaías, nos las dice a cada uno de nosotros: “No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre, eres mío”.

De modo que toda vida es un llamado, una vocación. Tu vida y mi vida son una respuesta al llamado de Dios que escuchamos.

Este domingo, 22 de abril, el cuarto domingo de Pascua, se conoce como Domingo del Buen Pastor porque en la lectura del Evangelio para este día reflexionamos acerca de la descripción que Jesús hace de sí mismo y de su misión.

Él dice: “Yo soy el buen pastor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí… Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; y ellas escucharán mi voz”.

Durante los últimos 55 años, la Iglesia ha utilizado este domingo para pedir que sean más los que escuchen su voz y lo sigan, para llegar a ser sacerdotes, diáconos y religiosos y consagrados (hombres y mujeres).

Al unirnos a la Iglesia universal en este Día Mundial de Oración por las Vocaciones, estoy orando también por el próximo Sínodo de los Obispos, que tendrá el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Jesús hace su llamado a cada corazón. El desafío es poder escuchar este llamado. El mundo puede ser un lugar ruidoso y nuestras vidas están llenas de responsabilidades y ansiedades que pueden impedirnos escuchar su voz.

La llamada de Jesús es una llamada a seguirlo y a comprender nuestras vidas a la luz de su vida. El documento que los obispos del mundo están utilizando para preparar el próximo sínodo, habla de nuestro “llamado vocacional” como parte del “plan de profundo amor de Dios para cada persona”.

Lo que eso significa es que Dios nos invita a cada uno de nosotros a responder a su llamado según nuestra propia y única manera.

La vida de ustedes le pertenece a Jesús así como también la mía. Pero como nuestras vidas son diferentes, la manera en que estamos llamados a seguir a Cristo también será diferente.

Hay muchos caminos, muchos llamados. Pero el llamamiento de Jesús es siempre un llamado a compartir su misión. Él nos está enviando a todos nosotros al mundo. A la mayoría de nosotros, nos envía a servirlo en el mundo del trabajo y la familia, a los mundos de la cultura y del deber cívico.

Pero algunos son elegidos por Jesús para un llamado especial, un llamado a seguirlo en una de las muchas formas de vida religiosa y consagrada en la Iglesia.

El Papa Francisco dice en su mensaje para este día de oración del año en curso: “¡Nuestra vida y nuestra presencia en este mundo son el fruto de una vocación divina!”.

Entonces, tenemos que escuchar la voz de Cristo y hemos de responder a su llamado con todo nuestro corazón y con toda nuestra fuerza.

Y cada uno de nosotros, los que formamos parte de la Iglesia, tenemos la responsabilidad de “crear el espacio” en el que nuestros jóvenes puedan también escuchar la voz de Cristo.

Esta es una de las misiones más importantes en la Iglesia actualmente. Ya tenemos muchos excelentes jóvenes en nuestro seminario y a muchos más que están discerniendo la vocación al sacerdocio.

Los animo a todos ustedes a que visiten y compartan nuestros dos sitios web de vocaciones -LAVocations.org para hombres y CalledLA.org para mujeres.

¡Necesitamos construir juntos una cultura de las vocaciones!

Entonces, oren por mí esta semana y yo estaré orando por ustedes. Y pidámosle a nuestra Santísima Madre María que nos ayude a construir una cultura de las vocaciones, para que haya muchos más hombres y mujeres jóvenes que puedan sentir el amor de Dios y responder en sus vidas a su llamado.

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