¡ALEGRAOS Y REGOCIJAOS!

By Archbishop Gomez
April 10, 2018
Source: Vida Nueva
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Esta temporada de Pascua ha sido un tiempo de bendición.

Seguimos agradeciéndole a Dios el regalo de nuestro nuevo obispo auxiliar, que fue nombrado por el Santo Padre el martes de la Semana Santa.

He tenido el privilegio de prestar servicio junto con el Obispo electo Marc Trudeau durante estos últimos ocho años. Él es un sacerdote muy bueno, un hombre de oración y un hombre de servicio.

Como sacerdote, siempre ha tenido un corazón dedicado para con sus fieles. Él está cerca de ellos en sus alegrías y en sus tristezas y en los desafíos que ellos enfrentan en sus vidas cotidianas. Sé que, como le gusta decir al Papa Francisco, él va a ser, “un pastor que conoce el olor de sus ovejas”.

Esta semana

recibimos también la bendición de una nueva exhortación apostólica de nuestro Santo Padre, “Gaudete et Exsultate” (“Alegraos y regocijaos”), que es una hermosa y práctica reflexión acerca del significado de nuestra vida cristiana.

Llevo muy dentro de mi corazón los temas de la exhortación del Papa.

Todos nosotros, todos los católicos bautizados, tenemos que entender cuán importantes somos, qué significa nuestra vida a los ojos de Dios, a la luz de su hermoso plan para la creación.

El significado de nuestras vidas es ser santos, ser santos, “cada quien a su manera”, dice el Santo Padre, citando el Concilio Vaticano II.

El Papa habla personalmente con cada uno de nosotros. “Tú… necesitas ver tu vida entera como una misión”, dice él. Esa misión es seguir a Jesús por el camino de la santidad: vivir como hijos de Dios y tratar de volvernos como Jesús; para ser santos como Él es santo.

“No tengas miedo de la santidad”, dice el Papa. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó y serás fiel a tu propio ser”.

“Todos estamos llamados a ser testigos”, escribe el Papa Francisco, pero “existen muchas formas existenciales de testimonio”.

Este es uno de mis pasajes favoritos de esta nueva exhortación:

“Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales”.

Un santo dijo que la sabiduría consiste en hacer lo que sigue. Esto también es cierto acerca de la santidad.

Y el Papa usa este mismo enfoque: “Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos”.

A lo largo de esta exhortación, él resalta el testimonio de la gente común que hace cosas ordinarias. Incluso habla de “la clase media de la santidad”.

Encuentra la santidad en los padres que educan a sus hijos con amor, en los hombres y mujeres que trabajan arduamente para mantener a sus familias, en la sonrisa de una persona que está enferma y agobiada.

Él celebra a las “mujeres desconocidas u olvidadas que, cada quien a su manera, sostuvieron y transformaron familias y comunidades por el poder de su testimonio”.

Y nos recuerda que desde los inicios de la Iglesia, la familia ha sido la cuna de la santidad y que las madres y las abuelas siempre han sido las primeras maestras de santidad.

Él agrega: “Quizá su vida no fue siempre perfecta, pero aun en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor”.

El Papa Francisco quiere también que sepamos que la santidad es algo personal, pero que no nos aísla de los demás.

Seguir a Jesús significa que debemos buscar con Él el reino que Él vino a traer. “tu propia misión es inseparable de la construcción de ese reino: de amor, justicia y paz para todos. Su misión personal es inseparable de la construcción de ese reino… de amor, de justicia y de paz universal”, escribe el Santo Padre.

Con un lenguaje fuerte, el Papa nos recuerda que la verdadera santidad se expresa en “vivir generosamente” y esmerándonos en cuidar de nuestros hermanos y hermanas.

Hay mucho más que decir sobre la Exhortación apostólica “Alegraos y regocijaos”. Hago oración para pedir que se tomen un tiempo en estos 50 días de Pascua para reflexionar sobre ella.

Oren por mí esta semana y yo oraré por ustedes. Y sigamos dándole gracias a Dios por nuestro nuevo obispo electo, a quien ordenaremos en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, el 7 de junio.

Pidámosle a María, nuestra Santísima Madre, que camine con nosotros y que nos enseñe los caminos de la santidad.

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