'LA ALEGRíA DEL EVANGELIO EN ESTADOS UNIDOS'

By Archbishop Gomez
July 03, 2017
Source: Vida Nueva
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Al escribir esto, me estoy preparando para ir a Orlando, Florida, para asistir a una reunión histórica: “Convocatoria de Líderes Católicos”, organizada por mis hermanos de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Los obispos y más de dos docenas de líderes pastorales de Los Ángeles se unirán a mí para la convocatoria, que reunirá a casi todos los obispos de la nación y a varios miles de líderes de la Iglesia local de todo el país.

El tema de la reunión es “La Alegría del Evangelio en Estados Unidos” y estaremos considerando el significado de la visión del Papa Francisco para nuestra misión de la nueva evangelización aquí en Estados Unidos y a través de todas las tierras de América.

Espero con alegría esta oportunidad de orar, adorar y construir amistades y estrategias juntos.

Y creo que todos nosotros, los que formamos parte de la Iglesia, compartimos un sentimiento de urgencia por el rápido proceso de descristianización que vemos, no sólo en nuestra sociedad, sino también en todo el Hemisferio Occidental.

Durante la mayor parte de los 2,000 años pasados, la Iglesia se ha encontrado en una cultura que ella misma ayudó a construir, una cultura formada por la visión y los valores del evangelio. Este ya no es el caso.

Nuestra sociedad está tratando ahora, deliberadamente, de “no recordar” sus raíces cristianas y de derribar todo lo que fue construido sobre estas raíces.

Por eso es tan importante la lucha por la libertad religiosa. En nuestra sociedad hay fuerzas poderosas que buscan obligar a la Iglesia y a todos los que creen en Cristo a que rechacemos nuestras creencias como una condición para vivir y trabajar en nuestra sociedad.

Hay una legislación en Sacramento en este momento, la Ley 569 de la Asamblea, que obligaría a los empleadores religiosos, incluyendo a los de las escuelas, a contratar personas que no están de acuerdo con los valores fundamentales de la religión. Dictaría también qué tipo de servicios de atención médica hemos de brindar a nuestros empleados.

Casi todos los años nos enfrentamos a legislaciones de ese tipo aquí en California. El año pasado hubo un proyecto de ley para exigir que los colegios religiosos aceptaran prácticas que violan su conciencia.

Así que tenemos que seguir trabajando y orando hasta que nuestro país reconozca una vez más que el derecho humano más fundamental después del derecho a la vida es el derecho a creer en Dios y el derecho a ordenar nuestras vidas de acuerdo a nuestras creencias.

El punto más amplio para la Iglesia es éste: Vivimos ahora en un momento cultural en el que hay muchos “Evangelios rivales”, es decir, muchas posibilidades diferentes de vivir nuestras vidas, todas las cuales nos prometen felicidad y plenitud. Esto es una fuente de desafíos para nuestro trabajo de evangelización.

Así que es bueno que nos reunamos esta semana en Orlando. Todos nosotros los que formamos parte de la Iglesia —no sólo los obispos y sacerdotes y los “católicos profesionales”— tenemos que trabajar juntos para encontrar estrategias pastorales que “se ajusten” a nuestro momento cultural. Necesitamos encontrar nuevas maneras de salir en busca de nuestros prójimos.

Al prepararme para esta convocatoria, he estado leyendo “La Alegría del Evangelio”, que expone la emocionante visión que el Papa Francisco tiene para la evangelización.

Y una vez más, me llama la atención el llamado que nos hace a todos nosotros para que vivamos como apóstoles, como discípulos misioneros.

Como nos lo recuerda el Papa, no necesitamos esperar hasta que seamos perfectos o santos. No necesitamos ser profesionales de la Iglesia “entrenados”.

Todos nosotros, seamos quienes seamos, estamos llamados a proclamar el amor de Dios con alegría y confianza por medio de nuestras palabras y de nuestras acciones, por medio del testimonio de nuestras vidas.

En esta cultura nos enfrentamos con retos, nos enfrentamos con dificultades y adversidades. A pesar de estas realidades, este es un gran momento, ¡un momento emocionante para ser católicos! Y nuestra alegría de conocer a Jesús nos empuja “siempre adelante”, como solía decir el gran misionero de la primera evangelización de Estados Unidos, San Junípero Serra.

Nuestro Señor nos envía hoy, así como envió a los santos y a los misioneros antes que nosotros. Él nos envía con el mismo propósito: a proclamar su amor a los que están perdidos y confundidos sobre el significado de la vida, a proclamar su libertad a los que están oprimidos por la injusticia, la pobreza y las dificultades de la vida.

¡Hemos encontrado a Jesús! Sabemos que Él ha resucitado y que está viviendo con nosotros, que Él va ahora con nosotros, como un amigo, para iluminarnos y fortalecernos. ¡Qué hermosa sorpresa es encontrar a Jesús y conocer su amor! Esta es la razón por la que somos cristianos. Y éste es siempre el motivo de la misión evangelizadora de la Iglesia.

Nuestra misión nace de nuestro descubrimiento de Dios. Hemos visto cuánto nos ama, cómo nos salva y cambia el significado y la dirección de nuestras vidas. ¡Y no podemos conservar un regalo como ése, sólo para nosotros mismos! Experimentamos una gran urgencia de compartir este amor con nuestros prójimos.

Así que oren por mí esta semana y sepan que yo estaré orando por ustedes.

Pidámosle a nuestra Santísima Madre María que nos ayude a todos a conocer y a compartir la alegría del Evangelio.

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